martes 1 de diciembre de 2009
Dolor
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sábado 28 de noviembre de 2009
Nos queríamos tanto que no podíamos soportarnos
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viernes 27 de noviembre de 2009
Sueños raros
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SPM
- Hubieran encontrado la forma de invertir el SPM y en lugar de volverse locos de angustia y mala leche entrarían en un feliz éxtasis sublime.
- Un galeno hubiera encontrado allá por la Edad Media - como muy tarde - la manera de que el ciclo lunático fuera cada 28 meses. Y a día de hoy mancharíamos una vez, la primera, y sólo porque la maldita no avisa (yo supe que era mujé -antes, a pesar de los muchos indicios ni lo intuía oiga - en una cabalgata de Reyes sniff)
- No dolería ni un poquito pequeño.
- Habría vacuna para la osteoporosis; porque encima de sufrir el ciclo durante cuarenta años cuando se va nos deja hechas un trapo.
- No tendría que usar cursivas para hablar de la regla porque no sólo no sería tabú - que tabú más idiota - sino que sería un motivo de orgullo y fiesta, como las veces que pueden repetir, los que repiten jijiji, incluso a solas.
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sábado 21 de noviembre de 2009
Los mentalmente divergentes (III)
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sábado 7 de noviembre de 2009
ORIENTADO, OBESO, RUBICUNDO
No es un verso de Góngora, ni siquiera de un poeta del Siglo de Oro. De hecho, a pesar de ser un endecasílabo perfecto no es un verso. Es un apunte médico que define el estado físico de mi padre. Cuando lo vi, le pregunté si su médico era argentino, por casualidad, y él me contestó que no. Sin embargo, al leer el citado comentario comentó impasible: “Argentino no, pero gilipollas un rato”.Intento convencerme de que no es cierto, de que las ilusiones volverán como las oscuras y cursis golondrinas de don Gustavo Adolfo Bécquer.
A veces, lo consigo. Otras no. Engañarme digo. Porque de qué otra cosa se trata la vida que no sea de engaños pequeños y grandes que uno perpetra contra uno mismo y contra o a favor los demás. No puedo más que citar con mi mala memoria y mi gran admiración al señor Biedma en uno de sus más sencillos y mejores poemas cuyo título es “No volveré a ser joven”
Que la vida iba en serio
Uno lo empieza a comprender más tarde
Como todo los jóvenes yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
Y marcharme entre aplausos
Envejecer, morir eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
Y la verdad desagradable asoma:
Envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
Si ya sé que no se trata de mí, pero una al fin y al cabo una sabe reconocerse en los espejos. Y se pregunta cuándo llegue mi momento qué coño será de mí, cuánto habrá cambiado mi rumbo, hacia dónde habré ido. Es más que probable que a ninguna parte. Algunos, sólo algunos somos especialistas en los viajes a ninguna parte. Bueno y qué más da.
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viernes 6 de noviembre de 2009
Le quise tanto que no pudo soportarme

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jueves 5 de noviembre de 2009
Me quería tanto que no pude soportarlo (I)
Aunque nos falta un pecado capital - pero todo se andará - y no hay mucho mentalmente divergente por aquí – todavía - inauguramos una nueva -y apasionante - serie sobre aquellos hombres osito que tuvimos en nuestra vida que eran tan taaaaaan tiernos, taaaaaaan cariñosos, taaaan atentos, taaaaan románticos… que aburrían a las ovejas.

Nuestra aguerrida fobia aún no había cumplido los veinte años cuando, un buen día, un amigo del alma, en adelante Osito, empezó a darle la chapa de una manera brutal y sistemática. Fobia y Osito compartían una intensa y trabajada amistad plagada de intereses comunes, de chistes privados, de conversaciones sin tapujos… pero entre ellos, además de la amistad que ella quería conservar y punto, había un pequeño obstáculo… Amigodeosito, que por alguna inexplicable razón, llamémoslo hormonas, no era un ser asexuado para Fobia como sí lo era Osito… para un ratito, que todo hay que decirlo, porque Amigodeosito era un poco, digamos, mentalmente divergente.
Como eran tan amigos y punto, Fobia le había confesado a Osito que le gustaba Amigodeosito – Fobia no es tan bruta pero ni se le había pasado por la imaginación que Osito estuviera interesado, jamás hubiera querido hacerle daño - Hubo un tiempo en el Osito fingió ayudar a que pasara algo entre Fobia y Amigodeosito – que pasó varias veces, sin su intervención y con su conocimiento – Pero, de pronto, un buen día Osito amaneció como un ser similar a Amigodeosito y Fobia se hizo un lío mental estupendo.
Como se sentía cómoda, el lío mental de Fobia duró un año y en todo ese tiempo nunca más se pudo tener una conversación normal; Osito, dijera lo que dijera Fobia, contestaba, inexorablemente, “te quiero”.
Fobia trató de ingeniárselas para relajar la situación porque en el fondo no sabía si sería amor parejil, pero quererle le quería muchísimo, y propuso la posibilidad de infidelidades múltiples (ups, olvidé que les separaban unos cuantos kilómetros… y por eso duró tanto la cosa) y Osito no sólo aceptó dolorido sino que le dedicó una canción de Pablo Milanés que a día de hoy Fobia no puede escuchar sin que tanta ternura le produzca urticaria y propuso, en una dura negociación, que Fobia tenía un límite de diez infidelidades mientras que él se limitaría a una (por mucho que Fobia ha deseado lo contrario le consta que no la usó, el muy… osito) Los amigos de Fobia de aquella época, que eran una panda de desgraciados, se tomaron esa historia a chiste llegando al punto de que uno de ellos fabricó, a imitación del bonobús de entonces un “bonoosito” que recogía en el anverso más o menos las siguientes instrucciones:
“Este bonoosito es personal e intransferible. Los diez cupones de los que consta serán convenientemente cortados, tras cada infidelidad, por hermanodefobia o amigadefobia”
La historia terminó cuando Osito empezó a hacer planes a largo plazo, Fobia entró en razón y decidió que de seguir hubiera sido tortura así que no le quedó otra que sacrificarlo, muerta de culpa, para que dejara de sufrir.
Él me quiso, y a veces yo también le quise, pero me quería tanto tanto que no pude soportarlo.
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miércoles 4 de noviembre de 2009
GRISES

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Los mentalmente divergentes II

Soy competitiva en extremo y como no se me anima el personal voy a por la segunda entrega de personalidades divergentes que han pasado por mi vida en tiempos pretéritos.
Nuestra protagonista en esta ocasión era una chica de unos veinte años con un deseo sexual irrefrenable, hasta el punto de que jamás permanecía con el resto del grupo más allá de las dos o tres de la mañana. Cada noche del fin de semana, repito, cada noche, nuestra aguerrida fémina se acercaba al tío con más pinta de tirado, que no tirable, y se lo calzaba. No era nada fea, ni estúpida, no tenía nada que no la hiciera absolutamente deseable, es sólo que no quería tener que currárselo y por ello iba a lo más fácil, y seguro, que encontraba… historias mil hay para contar, pero contaré sólo unas pocas, y la última es la que hace que puede que gane a la mismísima María Magdalena. Conste que jamás la juzgué, es la persona más libre que he conocido jamás, así que ole y ole sus ovarios.
Para abrir boca: en una ocasión subía las escaleras con el tirado de la noche y se cruzó con un vecino molón del susodicho – que aún no daba crédito a la suerte que tenía – y en cuanto acabó sus quehaceres se fue a tocar la puerta del vecino: “me guiñó un ojo” nos dijo al día siguiente, a modo de explicación.
En su adolescencia ya apuntaba maneras. Nuestra protagonista se fue voluntariamente a un internado de monjitas para poder decirles a sus padres que tenía que quedarse allí algunos fines de semana, pero jamás se quedó en el internado; a sus quince años de entonces se iba al norte donde estaba el único amor de verdad que tuvo en la vida, un seminarista al que dejó, muerta de dolor, cuando supo que a pesar de su relación iba a tomar los votos. Se reencontraron de vez en cuando, pero ya no era lo mismo (aunque no es que los votos fueran muy respetados)
Un buen día, ya con veintitantos, empezó a tener caprichos y aunque jamás se prostituyó decidió que quizá su desmedida afición amorosa podía proporcionárselos así que cambió de táctica con los tirados nada tirables que se calzaba y al terminar cada noche les pedía dinero… si el tirado no tirable tragaba se compraba el capricho, si no tragaba le decía que era una broma.
Pero la historia más grande jamás contada es que un buen día se casó, yo le había perdido la pista un par de años antes; cuando llevaba más o menos un año casada el matrimonio tuvo un accidente de tráfico en el que él murió. A ella no le afectó en exceso porque realmente no se casó por amor (ni por dinero, ni por niños, se casó porque a pesar de ser mentalmente divergente tenía un corazón inmenso, y como todo hay que decirlo conste también que este no era, ni mucho menos, un tirado) La cuestión es que repatriando el cadáver los trámites son penosos así que el hermano del difunto se fue hasta donde estaba para ayudar y ahí se enamoraron, o eso me contó cuando me llamó, el día antes de su segunda boda… un mes después del accidente. La conversación fue delirante:
Mentalmente divergente (en adelante MD): Mi marido se mató hace un mes.
Yo: No jodas, cuánto lo siento. Debes de estar hecha migas…
MD: No, si no te llamo por eso, estoy muy feliz, mañana me caso con su hermano.
Yo: ¡¡Comorrrr??
MD: Te he llamado porque mi familia no me habla y la suya tampoco, y quería que alguien se alegrara por mí.
Yo: no, si me alegro mucho de que seas feliz pero moriré si no te lo pregunto ¿qué prisa tienes?
MD: bueno, pues básicamente que él está divorciado y siempre me ha hecho ilusión ser una segunda esposa.
Hablamos unas dos horas y me dio sus razones, me alegré por ella, pero sigo atónita. Era una mentalmente divergente pero qué queréis que os diga, calzar calzaba mucho, pero joder, no jodía a nadie.
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